Tenia en absoluto abandono el blog. Todo por culpa del trabajo que a ratos me atropella.
Pero ahora ha venido a revivir mi blog un acontecimiento importantísimo.
¡Soy abuela!
Si. Rescaté una gatita que estaba en malas condiciones en una empresa... y cuando la llevé a revisión veterinaria me dieron la sorpresa.
La veterinaria nos lo dijo sutilmente de este modo: A la gatita hay que bañarla porque está muy sucia... pero como es callejerita habría que tranquilizarla, pero si le ponemos tranquilizantes se le mueren los gatitos.
Plop.
Ya nacieron los peludos. Son ... son... no hay palabras. Mas que hermosos, mas que provocativos.
¡Están vivos!. Suena raro que lo diga..¡ pero es que es raro! Ver esas bolitas peludas, indefensas, diminutas.
No alcanzo a contar sus pulsaciones por minuto. Todos deberiamos ser testigos de este milagro para aprender a cuidar la vida.
Van creciendo rápido, ya abrieron los ojitos. No puedo creer que van a ser gatos grandes y fuertes como su mamá.
Se aferran a uno con esas garritas, se aferran a la vida. Felinos diminutos que ya se oyen ronronear aunque todavía no muestran nada de la elegancia y la gracia gatuna porque son deliciosamente torpes.
Bienvenida vida, bienvenidos gatitos. Ya me encargaré de buscarles buenos hogares, por el momento, agradezco ser testigo del milagro, celebro a cada minuto este privilegio.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
MANUAL PARA ENAMORARME SEGUNDA PARTE
Ser Juan Luis Guerra... de nuevo difícil... hay un solo elegido...
o cantarme cosas como estas... *suspiro*
o cantarme cosas como estas... *suspiro*
martes, 15 de junio de 2010
APARICIONES
El amigo que me puso el apodo de sundurí me habló del nahual o nagual el mismo día que me regaló el apodo, contándome que Sundurí era una jaguar radiomonitoreada en un área protegida en África. Según wikipedia, en la mitología mesoamericana el nahual es un animal que se considera espíritu protector de cada persona.
Pablo me explicó que no sólo te protege sino que además te define, que cada persona tiene rasgos característicos de su nahual. Alguna vez leí que Gustavo Wilches llamaba nahual a una bolita de pelos, fuente inagotable de espirales blancos que cohabita su casa y que llaman charlie.
El mío es un gato. Por qué lo se? Pues porque lo sé, simplemente. Porque me identifico con el gato.
Llevo varios días con una tristeza encajada que no me abandona porque mis gatitos, que había llevado a vivir con mi mamá desde que dejé de vivir en finca, se fueron y no volvieron. Estaban bien, felices, gordos y juguetones, y un día simplemente no aparecieron más.
Pero hace poco, estaba paseando entre los dibujitos del baldosín de mi baño y de pronto lo ví... me miraba fijamente. Antes no lo había visto, o tal vez, no estaba. Salí corriendo a contarle a jahir y le mostré.. el sonrió (con cara de estar pensando: pobre, la ausencia de sus gatos ya le rayó el coco). Pero yo seguí mirando y empecé a encontrar otro y otro, uno en cada baldosa. ¡El baño está lleno de ellos!.
Reconozco a sundurí, a kimburo, también está josys, ahora debe estar merlín y también michín... ahí están, me vigilan todo el tiempo.
ahí.. justo ahí
Más de cerca...
y ahí está. Muy sentado en el relieve del baldosín, perfecto. Con bigotes, orejas, y cola en espiral..
Gosto muito de te ver Leãozinho..
sábado, 22 de mayo de 2010
MANUAL PARA ENAMORARME: Primera parte
Primer paso
Regalarme cosas como esta..... o ser Caetano (difícil, hay un sólo elegido)
Para los que reciben el blog por correo, entren a el para ver el video.
lunes, 17 de mayo de 2010
CANCIÓN RECIÉN LEVANTADA
Antes no sabía ser feliz. Pero además de que no sabía, no me quedaba fácil. Mi familia andaba enmarañada, otras gentes que juzgué mal creyéndolos mis amigos me lastimaron con la calumnia, en fin, hubo quien me hiriera (incluyéndome). Sé que puede haber más ratos difíciles, pero ahora estoy contenta, la vida pinta bien. De paso, ya tengo más experiencia en eso de ser feliz incluso a través de momentos malucos.
Así que hoy, sin saber por qué, me levanté cantando esto. Sin haberme despegado aún los peluches, logré safarme la cobija y forzar la pobre voz.
Cantando al sol como la cigarra....
domingo, 9 de mayo de 2010
MIS MADRES
El encantamiento del amor, el sacrificio de mis madres los zapatos de charol…
Cada que oigo esta estrofa de Fito pienso en mi, en mis madres.Tengo cuatro. Eran cinco pero la abuelita ya se murió hace rato, en el 97.Cada vez que mi novio me acompaña a algún evento familiar dice que va para donde sus suegras. Eso si suena chistoso y más raro que mis madres.
Por supuesto que una sola de ellas me parió, no se asusten. Pero todas ellas me criaron. En modos y tiempos diferentes, pero sí, tuve cinco mamás, me quedan cuatro.Me parezco tanto a cada una de ellas que se siente raro estar compuesta de semejante variedad de características heredadas y aprendidas y tener cuatro espejos parlantes.
De Marta Luz, mi mamá, es decir, la mamá mamá, la que tuvo que cargarme en la panza nueve meses, tengo algunos talentos, como el del canto. También soy buena para las manualidades pero no tengo la creatividad y el buen gusto que solía tener ella para diseñar bolsos y ropa; pero sobretodo, no tengo la paciencia que requiere ese asunto de ser artesano. Me hubiera gustado heredar y/o aprender su elegancia y ser igual de bonita, o por lo menos sentirme así porque yo realmente nunca me he sentido taaaannn linda como ella que fue la rompecorazones de la familia y recibió todas las serenatas. Yo soy simplemente linda y hay que confesar que a ratos no he creído ni eso.
Pero ese talento de la música, que supongo traía en los genes de mi madre, me lo cultivó realmente la Tota. Una mamá que legalmente es mi tía (hermana de marta luz como las otras dos). Con la tota canté todas las canciones infantiles posibles, ella me llevaba a coros y clases de música, me llenó de cassetes de la música infantil más bonita y bien hecha. Gracias a ella yo crecí con mucho más que el pájaro carpintero. Además de la música infantil me mostró músicas de otros lados y aprendí a cantar en portugués sin saber que decía.. de hecho, en muchos idiomas solo por repetición de sonidos. Recuerdo haber cantado en hebreo, alemán, portugués e italiano. (Por favor ya no me vayan a pedir semejante hazaña).
A la Mona me parezco tanto que me asusto. Sobre todo porque con ella es con la que menos tiempo viví y con el tiempo he descubierto que me parezco a ella hasta en las alergias y los dolores. Ella se fue de la casa muy joven porque la convivencia familiar era conflictiva. Siempre ha tenido un carácter fuerte y decidido. Yo nunca me sentí tan fuerte pero resulta que repetí parte de su historia y el carácter que creía no tener, salió a flote cuando vi que tendría que dejar de ser la niña mimada de la casa para irme a buscar mi tranquilidad por otro lado. Pero antes de eso ya había aprendido otras cosas de la mona, como su capacidad de juego, de seguir siendo niña. Ella ha sido mi principal cómplice de juegos con los peluches aunque luego las involucré a todas y terminaron hablándole a Jacobo el dromedario felpudo.
De María Eugenia tengo la nobleza, esta que ya raya con la pendejada. Ella es buena, generosa y paciente a un nivel que uno no entiende. Yo soy buena y generosa, pero espero serlo tanto como ella y pues, de la paciencia, si bien la tengo, ¡es tanta la que todavía me falta!. Ella es comprensiva en un grado incomprensible. Yo de verdad no entiendo como una mujer tan diferente a mí, alcanza a entenderme tanto y de una manera tan amorosa. Pero no sólo a mí, a todos. Uno no entiende, de verdad, cómo alcanza a ser tan tolerante y generosa con el perdón. ¿Será que yo si llego hasta allá algún día?.
Las cuatro son unas tesas. Comparten una historia familiar dura, unos hombres en la familia muy difíciles de entender y aguantar. Y sin embargo ninguna se ha refugiado en el papel de víctima de sus tristezas para amargar las vidas ajenas, cada una ha hecho lo mejor que ha podido con el dolor y el amor que han tenido en el las manos.
A mi me gusta decirme que conmigo no sólo hicieron lo mejor que pudieron sino que han hecho un buen trabajo. A mí me tocó la misma familia con los mismos hombres y los mismos dolores y ellas me salvaron a punta de juegos, canciones, peluches y mimos.
De ellas aprendí varios amores, principalmente este amor por otros seres, los que son humanos y los que no, por el campo y la música. De ellas y del abuelo. Pero de él hablamos luego porque és capítulo aparte.
¿Cómo no van a ser entonces, mis cuatro mamás, los amores de mi vida?. Así que, aunque no tenemos la costumbre de hacer grandes celebraciones por días de madres, padres, navidades, cumpleaños, etc. Hoy si es buen día para pensar en ellas y sentirme contenta por tenerlas.
sábado, 20 de marzo de 2010
BESTIARIO 1
CUCALANDREJO
Es evidentemente un animalejo. Hay muchos y viven en mi casa, aunque estoy segura de que hay otros en otras casas que viven ocultos y permanecen desconocidos para sus habitantes.
Son alegres y saltarines. Siempre dispuestos a acudir cuando de mimos, juegos y recompensas se trata. No para ellos, no. Ellos acuden cuando quiero mimar a mi amor, agradecerle, recompensarlo por ser bueno conmigo. Aparecen ansiosos, exaltados, se montan en la espalda de él y la recorren cariñosos haciendo un masaje o pegándole una rascadita.
A veces tienen una forma muy parecida a mis manos. Cuando se cansan, se van o se duermen en su espalda. No sé muy bien donde es que se meten luego.
Hay otros dias en que tienen forma de caballo o de gato, el más raro que he visto es el murciélago-forme. Eso sí, su tamaño nunca supera el de una mano.
MAMOFLILLO
Los mamoflillos tienen otro carácter. Muy parecidos en forma y colores, son los maestros cariñosos de la familia. Dice él que son buenos amigos de los arepínganos, pero de esos hablaremos más tarde.
Cada vez que equivoco el tono y cometo la torpeza de herir con la palabra, o cuando omito los deberes de la convivencia, vienen ellos con un dulce castigo de cosquillas a veces un poco molestas pero que, como sea, causan risa.
Un castigo no debe ser placentero porque entonces no es tal, no cumple su fin. Sin embargo los mamoflillos son capaces de reprender sin causar sufrimiento, de disciplinar sin agredir. Son los maestros de la cosquilla pedagógica.
Eso sí, es muy serio su carácter. Nunca reprenden en vano y saben que aprender con risa no es cuestión de chiste. Los mamoflillos a veces vienen en monturas inverosímiles:
Mamoflallo, mamoflello y mamoflante son, respectivamente, mamoflillos a caballo, en camello y en elefante.
No creo que pueda resistir las cosquillas de un mamoflante; mas bien me cuido de no "meter las patas" de tal forma que termine mereciéndolo.
Es evidentemente un animalejo. Hay muchos y viven en mi casa, aunque estoy segura de que hay otros en otras casas que viven ocultos y permanecen desconocidos para sus habitantes.
Son alegres y saltarines. Siempre dispuestos a acudir cuando de mimos, juegos y recompensas se trata. No para ellos, no. Ellos acuden cuando quiero mimar a mi amor, agradecerle, recompensarlo por ser bueno conmigo. Aparecen ansiosos, exaltados, se montan en la espalda de él y la recorren cariñosos haciendo un masaje o pegándole una rascadita.
A veces tienen una forma muy parecida a mis manos. Cuando se cansan, se van o se duermen en su espalda. No sé muy bien donde es que se meten luego.
Hay otros dias en que tienen forma de caballo o de gato, el más raro que he visto es el murciélago-forme. Eso sí, su tamaño nunca supera el de una mano.
MAMOFLILLO
Los mamoflillos tienen otro carácter. Muy parecidos en forma y colores, son los maestros cariñosos de la familia. Dice él que son buenos amigos de los arepínganos, pero de esos hablaremos más tarde.
Cada vez que equivoco el tono y cometo la torpeza de herir con la palabra, o cuando omito los deberes de la convivencia, vienen ellos con un dulce castigo de cosquillas a veces un poco molestas pero que, como sea, causan risa.
Un castigo no debe ser placentero porque entonces no es tal, no cumple su fin. Sin embargo los mamoflillos son capaces de reprender sin causar sufrimiento, de disciplinar sin agredir. Son los maestros de la cosquilla pedagógica.
Eso sí, es muy serio su carácter. Nunca reprenden en vano y saben que aprender con risa no es cuestión de chiste. Los mamoflillos a veces vienen en monturas inverosímiles:
Mamoflallo, mamoflello y mamoflante son, respectivamente, mamoflillos a caballo, en camello y en elefante.
No creo que pueda resistir las cosquillas de un mamoflante; mas bien me cuido de no "meter las patas" de tal forma que termine mereciéndolo.
jueves, 11 de marzo de 2010
ENM-ARAÑ-ADA
No sé por qué carajos y a razón de cuales tomates se me ha venido a encajar un afán que me tiene absolutamente enmarañada.
¿Afán de qué? No pregunten. De todo y de nada.
De terminar la dichosa tesis de maestría que aplaaaazo y aplaaaazo por terminar primero los pendientes del trabajo que también aplaaaazo y aplaaazo porque antes hay que hacer la vuelta de la cédula que perdí, que no he podido reemplazar porque siempre que puedo pedir la cita, aplazo ese asunto ya que en mi agenda laboral nunca encuentro el rato para ir a la registraduría...
También tengo afán de terminar los arreglos del apartamento, de progresar en este trabajo que a ratos me cansa tanto y en el que a veces me veo haciendo pendejadas, pero que de paso no me deja tiempo para escribir; y tengo afán de escribir muchas cosas pero nunca las escribo porque tengo afán de terminar la tesis.
El problema no es querer terminar la tesis, escribir, cambiar de trabajo, estudiar más... el problema es que quiero hacer todo YA!...
¿Por qué? No pregunten. Por todo y por nada.
Quiero terminar la tesis YA porque así es mas fácil cambiar de trabajo YA y entonces me va a quedar mas tiempo para escribir YA y estudiar y ganar más plata y tener la finca en la que quiero vivir YA!.
Pero querer hacer todo YA no me deja hacer nada AHORA. Pico de todo y no termino nada, me culpo, me digo que soy sonsa e ineficaz, luego me perdono y me doy picos porque sea como sea, ni la sonsera ni la ineficiencia me quita lo buena persona que soy, sobre todo por amorosa con todo y con todos...
no me demoro mucho en volver a pensar que qué rabia con esta sonsa.
Entonces trato de escribir a ver si así se me ocurre alguna explicación para este afán de todo que no me deja hacer nada...
¿Serán los treinta?... JA! ¿si leyeron? ¿Que tal que me estuviera preguntando por los 80? Si voy a vivir tanto como la mayoría de los miembros de mi familia, a los noventa todavía tendré ánimos para torturar a mis amigos con mis escritos. Me quedan más de cincuenta años para terminar la tesis, escribir, trabajar, comprar la finca y disfrutarla... puedo tomarme mi tiempo.
¿Será la certeza de que me voy a morir combinada con la incertidumbre de la fecha? Podría morirme mañana... pero entonces, ¿qué demonios importa todo lo que trabaje hoy en escribir, asesorar a Sura, terminar la tesis, si igual no voy a terminar nada?
Debe ser que me falta alguno de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Pero ahí si me toca confesar que he estado trabajando más en los hábitos de la gente altamente feliz, que son menos y más sencillos, pero se parecen a los primeros sobre todo en el cuarto, el quinto y el séptimo.
Como no encuentro respuesta trato de decirme que entonces deje simplemente la carajada y me dedique a cantar más, a jugar con jacobo y a escribir cuando quiera y no cuando crea que hay afán de hacerlo. Que las cosas irán pasando cuando tengan que pasar. Que sea feliz mientras tanto.
No sirve. Sigo teniendo afán y no sé de llegar a dónde y a qué hora, especialmente, antes de que pase qué.
La vida es muy cortica. Pienso. Pues sí, pero muy cortica como para ser testigo de...
de...
... iba a decir cambio climático, extinción de especies...
Si... es muy cortica. ¡Pero alcanza! y si no alcanza ¿entonces que importa?. Es mejor seguir siendo feliz sin afán, como he sido casi siempre.
Así que por el momento, no le voy a hacer caso al afán que no ha desaparecido a pesar de someter a mis pobres amigos a leerme cuando estoy enmarañada y me voy a bailar salsa... salgo corriendo porque es a las 6 y son las 5:40.
lunes, 8 de marzo de 2010
ANJANA
Las anjanas son personajes de la mitología cántabra. Son las hadas buenas de Cantabria, generosas y protectoras de las gentes. Son espíritus de los árboles encargados de cuidar de los bosques.
Se las ve paseando por los bosques y descansando en las orillas de los arroyos. Conversan con el agua, ayudan a los animales heridos, a los árboles partidos por las tormentas, a los enamorados, a aquellos que se extravían en la frondosidad del bosque, a los pobres y a los que sufren. Cuando pasean por los pueblos dejan regalos en las puertas de los que se lo han merecido...
Anjana. Así se llama esta Chimpancé que es ayudante el el instituto para la protección de especies raras y en vía de extinción de Carolina del Sur. Su labor es ayudar en la crianza de cachorros de grandes felinos. Ya ha ayudado con este puma bebé y también con unos pequeños tigrecitos blancos.
Yo no sé si el lector llore de emoción conmigo viendo estas imágenes y el video que además tiene unos coros africanos muy apropiados... bueno, ser tan llorón como yo es difícil. Pero esto reafirma la certeza de que los animales se nos adelantaron en eso de firmar el tratado de no agresión en situaciones de crisis.
Aquí, Anjana (el hada de los felinos) con sus nuevos hijos adoptivos, Shiva y Mitra
Anjana con sus cachorros y la cuidandera humana.
Anjana ostenta un título que envidio: Expert kitten-sitter.
sábado, 6 de marzo de 2010
EJERCICIO DE ESCRITURA
Esto salió de uno de esos talleres de escritura en que te dan unas tarjetas con frases inconexas y hay que sacar algo. Aclaro que el pato y el conejo si están entre mis peluches y quedo debiendo la foto.
El insumo:
y el pato
y el conejo
corren
tocan la bocina
Tengo un conejo de peluche. Se llama Rafael y lo traje de un viaje a Suiza. Se parece tanto a un conejo vivo, que asusta. El pato de mi colección de peluches en cambio, es un muñeco extravagante. Se desparrama en ternura con su moño de patitos y esa textura tan suave.
Pocos entienden mi gusto por los peluches. Soy tildada de loca e infantil por estar enamorada de los juguetes. Los pillo en comentarios y miradas burlonas.
Yo me cuido de no regalarle mis juegos a cualquiera , y el pato y el conejo no le cantan a todo el mundo, no corren al abrazo de todos, no tocan la bocina sino cuando ven a los amigos.
Los demás, a los que excluímos, ignoran que se pierden de la delicia (de la que yo gozo diariamente) de traer al alma las notas mas alegres de la infancia, de ser cómplices de los niños, de recordar las canciones de cuna.
También ignoran que somos, mis peluches y yo, y el pato y el conejo que corren y tocan la bocina, los más cuerdos, los menos propensos a caer en la locura de la hartera y en la ridiculez de la edad adulta.
El insumo:
y el pato
y el conejo
corren
tocan la bocina
Tengo un conejo de peluche. Se llama Rafael y lo traje de un viaje a Suiza. Se parece tanto a un conejo vivo, que asusta. El pato de mi colección de peluches en cambio, es un muñeco extravagante. Se desparrama en ternura con su moño de patitos y esa textura tan suave.
Pocos entienden mi gusto por los peluches. Soy tildada de loca e infantil por estar enamorada de los juguetes. Los pillo en comentarios y miradas burlonas.
Yo me cuido de no regalarle mis juegos a cualquiera , y el pato y el conejo no le cantan a todo el mundo, no corren al abrazo de todos, no tocan la bocina sino cuando ven a los amigos.
Los demás, a los que excluímos, ignoran que se pierden de la delicia (de la que yo gozo diariamente) de traer al alma las notas mas alegres de la infancia, de ser cómplices de los niños, de recordar las canciones de cuna.
También ignoran que somos, mis peluches y yo, y el pato y el conejo que corren y tocan la bocina, los más cuerdos, los menos propensos a caer en la locura de la hartera y en la ridiculez de la edad adulta.
jueves, 18 de febrero de 2010
ADACADABRA
Desde que estaba en el colegio he recibido varios apodos. Algunos me han parecido muy bobos y otros me han causado risa, pero ninguno me ha dado rabia. Seguramente por eso ninguno perdura y todo el mundo termina diciéndome Adita o Ada, con excepción de dos o tres amigos que me llaman Lucía.
Yo no le veo mucho sentido a los apodos en mi caso teniendo en cuenta que mi nomire es cortico y sonoro.. además fácil de recordar y mas bien escaso. Pero igual he tenido varios.
Campanita es uno de los mas recientes y me gusta por sonoro y porque el personaje que evoca es una hadita juguetona.
En la universidad me decían todo tipo de palabras terminadas en ADA... cualquiera que se atravesara, el juego era encontrarlas, así que yo todo el día escuchaba: ExtasiADA, mi ADA, IluminADA, AtravesADA, despistADA... etc. y mas etc, etc.
Tanto, que alguna vez casi morimos de risa en el salón cuando un profesor me preguntó muy serio:
ADA, ¿La ecuación está balanceADA?
Tengo dos favoritos:
Sunduri, que en swahili significa niña hermosa, y me lo dió un buen amigo que viaja frecuentemente; y Adacadabra, que me lo puso Nora una compañerita del colegio cuando estábamos como en noveno.. o antes, no sé.
Adacadabra me gusta porque evoca magia, la magia que creo que hay detras de todas las cosas que parecen irracionales, la que nos salva de vivir en un mundo completamente explicable a travès de los números.
Si, adacadabra me gusta, por eso llamé a sí a mi blog.
Me gusta tanto, que hasta me aguanto las patas de cabra.
miércoles, 17 de febrero de 2010
AÑORALGIAS
Algia es un sufijo que significa "dolor y estado doloroso”. En medicina se define como algia al dolor persistente, sordo y por lo general de intensidad moderada que puede ser localizado.
Les luthiers nombraron "Añoralgias" a una de sus obras, que ellos mismos clasifican como del género zamba catástrofe. Esta obra interpretada en colaboración con los chalchaleros habla de un pueblito que parece ser el "paraíso" de los desastrólogos.
Agradezco a Les luthiers, además del deleite musical, el haberme dado el término perfecto para nombrar lo que siento por la ausencia de mis queridísimos gatos. Este dolorcito persistente, sordo y de intensidad moderada, localizado justo en la boca del estómago del corazón.
sábado, 13 de febrero de 2010
CONVERGENCIAS
Conocí a mi hermano en el año 2000. El día que lo ví por primera vez (sin saber quien era), me regaló lo que en ese momento y hasta hace poco pensé era una canica. Era una bolita de cristal con unas bandas onduladas de color café o beige adentro. Su tamaño no era el de las canicas comunes sino un poco mas grande, como de tres centímetros de diámetro.
Conocer a mi hermano fué un evento muy importante en mi vida y sin saber porqué, desde ese día he guardado su regalo con especial cuidado y cariño. Aunque he hablado muy poco con Juancho (comparado con todo lo que quisiera), siento un amor profundo... una complicidad especial con él. Tengo otros dos hermanos; el mismo día que supe de ellos y hablé con Juan, supe también de mi papá a quien no conocía. Pero solo con Juancho sentí y sigo sientiendo como si lo hubiera tenido cerquita toda la vida, como si no hubieramos tenido infancias separadas, como si lo hubiera estado buscando sin saber de su existencia.
En el 2004 fuí a Suiza de cuenta de la generosidad de Gustavo Wilches. A él lo había conocido poco antes. Lo escuché hablar en un seminario organizado por el SIMPAD ¡y me identifiqué tanto con su discurso!, pero más que eso, sentí como si lo conociera desde hace mucho... sentí, a través de la lectura de sus escritos, un afecto y una complicidad similares a las que me produjo el encuentro con mi hermanito. Así que me dí a la tarea de encontrarlo y hacerle saber de mi admiración por su trabajo, aunque aquí entre nos (nosotros todos los que podemos leer este blog, es decir el mundo entero), lo que realmente he admirado siempre es al ser humano que adivino detrás de sus líneas, tengan carácter técnico o no.
El caso es que fuí a Suiza a recibir en nombre de Gustavo un reconocimiento que le otorgó la ONU llamado Sasakawa por su labor en gestión del riesgo. Cuando volví de Suiza estuve en Bogotá y me ví con Gustavo, quien me regaló su libro recién publicado "El universo amarrado a la pata de la cama". De regreso a Medellín lo devoré... y ya no recuerdo si le conté o no a Gustavo la impresión que me causó su libro, pero lo guardo como un tesoro. Entre varios motivos porque en él descubrí que comparto con su autor ciertos gustos (de esos que son simples y escenciales) por algunas cosas, que a los ojos de la mayoría casi siempre pasan desapercibidas, como los espirales y las nubes.
Hace poco volví a contactarme con Gustavo y me picó el bichito de leer de nuevo el libro. Antes de empezar tuve una conversación con mis tías sobre el episodio familiar del encuentro con mi hermano y mi papá. Una de ellas me dijo que antes de contarles que los había conocido, yo andaba todo el día con una "bolita" en la mano y le decía que tenía que hablarle de algo muy importante pero que ya llegaría el momento.
Empecé a leer de nuevo el libro. En sus primeros relatos Gustavo cuenta de un amigo que, según él, le recuerda a Enrique Buenaventura (Cosa curiosa por que a mí Gustavo me recuerda al maestro) y que le regaló en Suecia una esfera de ánimus. Material que según Wilches "tiene la facultad de condensar y hacer visibles las imágenes mentales de quien la tenga en sus manos". La esfera se cayó durante el terremoto del Páez y quedó convertida en 49 esferitas pequeñas con las mismas propiedades. Se ha vuelto a recomponer y a desbaratar varias veces como respondiendo a "determinadas fuerzas o tensiones, directa o indirectamente generadas en la tectónica de placas o en la mecánica celeste".
Una vez, Gustavo le entregó una de las esferitas a un amigo para que estudiara el material del que está hecha, pero las otras parecieron reemplazarla porque siguió teniendo 49. Lo curioso es que después de sus estudios el señor no volvió a verla... afirmó que parecía haberse evaporado.
Un personaje misterioso le dijo una vez a Gustavo que el ánimus venía de la única mina de este material conocida en el mundo ubicada en Almaguer, Cauca y que fué enterrada por el terremoto de 1765. La mamá de mi hermano (y él hasta hace poco) vive en Santander de Quilichao, Cauca.
Hace rato que no veo la "canica" que me regaló Juancho, aunque siempre la tengo muy bien guardada... he tenido tentación de ir a buscarla pero siempre me detengo con cierto temor de no encontrarla. No podría evitar la certeza de que está en la urna de madera de 60*30*40 cms en un armario de Gustavo.
Conocer a mi hermano fué un evento muy importante en mi vida y sin saber porqué, desde ese día he guardado su regalo con especial cuidado y cariño. Aunque he hablado muy poco con Juancho (comparado con todo lo que quisiera), siento un amor profundo... una complicidad especial con él. Tengo otros dos hermanos; el mismo día que supe de ellos y hablé con Juan, supe también de mi papá a quien no conocía. Pero solo con Juancho sentí y sigo sientiendo como si lo hubiera tenido cerquita toda la vida, como si no hubieramos tenido infancias separadas, como si lo hubiera estado buscando sin saber de su existencia.
En el 2004 fuí a Suiza de cuenta de la generosidad de Gustavo Wilches. A él lo había conocido poco antes. Lo escuché hablar en un seminario organizado por el SIMPAD ¡y me identifiqué tanto con su discurso!, pero más que eso, sentí como si lo conociera desde hace mucho... sentí, a través de la lectura de sus escritos, un afecto y una complicidad similares a las que me produjo el encuentro con mi hermanito. Así que me dí a la tarea de encontrarlo y hacerle saber de mi admiración por su trabajo, aunque aquí entre nos (nosotros todos los que podemos leer este blog, es decir el mundo entero), lo que realmente he admirado siempre es al ser humano que adivino detrás de sus líneas, tengan carácter técnico o no.
El caso es que fuí a Suiza a recibir en nombre de Gustavo un reconocimiento que le otorgó la ONU llamado Sasakawa por su labor en gestión del riesgo. Cuando volví de Suiza estuve en Bogotá y me ví con Gustavo, quien me regaló su libro recién publicado "El universo amarrado a la pata de la cama". De regreso a Medellín lo devoré... y ya no recuerdo si le conté o no a Gustavo la impresión que me causó su libro, pero lo guardo como un tesoro. Entre varios motivos porque en él descubrí que comparto con su autor ciertos gustos (de esos que son simples y escenciales) por algunas cosas, que a los ojos de la mayoría casi siempre pasan desapercibidas, como los espirales y las nubes.
Hace poco volví a contactarme con Gustavo y me picó el bichito de leer de nuevo el libro. Antes de empezar tuve una conversación con mis tías sobre el episodio familiar del encuentro con mi hermano y mi papá. Una de ellas me dijo que antes de contarles que los había conocido, yo andaba todo el día con una "bolita" en la mano y le decía que tenía que hablarle de algo muy importante pero que ya llegaría el momento.
Empecé a leer de nuevo el libro. En sus primeros relatos Gustavo cuenta de un amigo que, según él, le recuerda a Enrique Buenaventura (Cosa curiosa por que a mí Gustavo me recuerda al maestro) y que le regaló en Suecia una esfera de ánimus. Material que según Wilches "tiene la facultad de condensar y hacer visibles las imágenes mentales de quien la tenga en sus manos". La esfera se cayó durante el terremoto del Páez y quedó convertida en 49 esferitas pequeñas con las mismas propiedades. Se ha vuelto a recomponer y a desbaratar varias veces como respondiendo a "determinadas fuerzas o tensiones, directa o indirectamente generadas en la tectónica de placas o en la mecánica celeste".
Una vez, Gustavo le entregó una de las esferitas a un amigo para que estudiara el material del que está hecha, pero las otras parecieron reemplazarla porque siguió teniendo 49. Lo curioso es que después de sus estudios el señor no volvió a verla... afirmó que parecía haberse evaporado.
Un personaje misterioso le dijo una vez a Gustavo que el ánimus venía de la única mina de este material conocida en el mundo ubicada en Almaguer, Cauca y que fué enterrada por el terremoto de 1765. La mamá de mi hermano (y él hasta hace poco) vive en Santander de Quilichao, Cauca.
Hace rato que no veo la "canica" que me regaló Juancho, aunque siempre la tengo muy bien guardada... he tenido tentación de ir a buscarla pero siempre me detengo con cierto temor de no encontrarla. No podría evitar la certeza de que está en la urna de madera de 60*30*40 cms en un armario de Gustavo.
jueves, 21 de enero de 2010
MININOS
KIMBURO
Nombre en Swahili que significa Gato salvaje. Su portador se lo ha tomado muy en serio y es todo un aventurero. Claro que lo salvaje no le quita lo mimado y es una mata de moños. Hay que verlo cazando para entender que su docilidad con los humanos es el resultado de su comprensión de la triste indefensión que nos aqueja cuando de lidiar con el medio ambiente se trata.
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