CUCALANDREJO
Es evidentemente un animalejo. Hay muchos y viven en mi casa, aunque estoy segura de que hay otros en otras casas que viven ocultos y permanecen desconocidos para sus habitantes.
Son alegres y saltarines. Siempre dispuestos a acudir cuando de mimos, juegos y recompensas se trata. No para ellos, no. Ellos acuden cuando quiero mimar a mi amor, agradecerle, recompensarlo por ser bueno conmigo. Aparecen ansiosos, exaltados, se montan en la espalda de él y la recorren cariñosos haciendo un masaje o pegándole una rascadita.
A veces tienen una forma muy parecida a mis manos. Cuando se cansan, se van o se duermen en su espalda. No sé muy bien donde es que se meten luego.
Hay otros dias en que tienen forma de caballo o de gato, el más raro que he visto es el murciélago-forme. Eso sí, su tamaño nunca supera el de una mano.
MAMOFLILLO
Los mamoflillos tienen otro carácter. Muy parecidos en forma y colores, son los maestros cariñosos de la familia. Dice él que son buenos amigos de los arepínganos, pero de esos hablaremos más tarde.
Cada vez que equivoco el tono y cometo la torpeza de herir con la palabra, o cuando omito los deberes de la convivencia, vienen ellos con un dulce castigo de cosquillas a veces un poco molestas pero que, como sea, causan risa.
Un castigo no debe ser placentero porque entonces no es tal, no cumple su fin. Sin embargo los mamoflillos son capaces de reprender sin causar sufrimiento, de disciplinar sin agredir. Son los maestros de la cosquilla pedagógica.
Eso sí, es muy serio su carácter. Nunca reprenden en vano y saben que aprender con risa no es cuestión de chiste. Los mamoflillos a veces vienen en monturas inverosímiles:
Mamoflallo, mamoflello y mamoflante son, respectivamente, mamoflillos a caballo, en camello y en elefante.
No creo que pueda resistir las cosquillas de un mamoflante; mas bien me cuido de no "meter las patas" de tal forma que termine mereciéndolo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario