sábado, 6 de marzo de 2010

EJERCICIO DE ESCRITURA

Esto salió de uno de esos talleres de escritura en que te dan unas tarjetas con frases inconexas y hay que sacar algo.  Aclaro que el pato y el conejo si están entre mis peluches y quedo debiendo la foto.

El insumo:
y el pato
y el conejo
corren
tocan la bocina

Tengo un conejo de peluche.  Se llama Rafael y lo traje de un viaje a Suiza. Se parece tanto a un conejo vivo, que asusta. El pato de mi colección de peluches en cambio, es un muñeco extravagante. Se desparrama en ternura con su moño de patitos y esa textura tan suave.
Pocos entienden mi gusto por los peluches. Soy tildada de loca e infantil por estar enamorada de los juguetes. Los pillo en comentarios y miradas burlonas.
Yo me cuido de no regalarle mis juegos a cualquiera , y el pato y el conejo no le cantan a todo el mundo, no corren al abrazo de todos, no tocan la bocina sino cuando ven a los amigos.
Los demás, a los que excluímos, ignoran que se pierden de la delicia (de la que yo gozo diariamente) de traer al alma las notas mas alegres de la infancia, de ser cómplices de los niños, de recordar las canciones de cuna.
También ignoran que somos, mis peluches y yo, y el pato y el conejo que corren y tocan la bocina, los más cuerdos, los menos propensos a caer en la locura de la hartera y en la ridiculez de la edad adulta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario